martes, 24 de julio de 2018

Reseña Estación central





Estación central
Lavie Tidhar
Traductor: Alexander Páez
Editorial Alethe
312 páginas
18,90 euros
Ganador del World Fantasy Award









Resumen:

     Una diáspora mundial ha dejado un cuarto de millón de personas a los pies de una estación espacial. Las culturas chocan en la vida real y en la virtual. La vida apenas tiene valor, y la información tiene incluso menos. Mucho ha cambiado cuando Boris Chong vuelve de Marte a Tel Aviv. La examante de Boris está criando a un extraño y familiar niño que puede meterse en el torrente de información de una manda con el simple roce de un dedo. Su primo está enamoradísimo de un robotnik: un soldado ciborg destrozado que necesita mendigar piezas de repuesto. Su padre tiene una enfermedad terminal, una plaga mental multigeneracional. Y una atormentada vampira informática ha seguido a Boris a un lugar al que tiene prohibido volver. Alzándose sobre todos ellos está la Estación Central, el núcleo interplanetario en medio de todo: la Tel Aviv con sus constantes cambios; una potente arena virtual y las colonias espaciales donde la humanidad se ha marcado para escapar de los estragos de la pobreza y la guerra. Todo está conectado por los Otros, poderosas entidades alienígenas que, a través de la Conversación (un torrente inestable de conciencia) suponen el inicio de un cambio irreversible. En la Estación Central, los humanos y las máquinas siguen adaptándose, prosperando e incluso... evolucionando.


Opinión:

      Este libro me lo compré para Sant Jordi de este año.  Después de hablar maravillas de él en las redes sociales pensé que era la mejor opción de compra por aquel entonces. Languideció en mi pila de libros durante estos últimos meses buscando el momento adecuando para poder echarle el guante y al final decidí que era el momento. No soy una experta en este tipo de libros, no he leído ciencia ficción hasta hace bien poco pero reconozco que es un género que tenía que haber entrado antes. He descubierto un mundo increíble y estoy muy contenta de tener que explorar aún mucho de él.

    La historia está centrada en los barrios que circunvalan la Estación Central, puerto espacial para cientos de naves  que quiere visitar la tierra. Entre ese batiburrillo de barriadas conoceremos a un sinfín y bariopinto abanico de personajes que harán la delicia del lector  y que el autor nos irá contando de sus vidas y de los problemas que surgen en la ciudad. Al mismo tiempo  el escritor nos irá desgranando el mundo por el que viven, descubriendo un maravilloso escenario futurista en Tel Aviv, tan rico en matices que sorprende.

    Esta novela coral no es sencilla de leer porque me ha costado seguirle el ritmo en algunas partes. Tiene muchos nombres que descolocan, y hay que asimilar muchas cosas pero una vez vas cogiendo su ritmo lo cierto es que engancha. Luego descubres que es una de esas joyas que son imprescindibles para su lectura y que no hay que dejar escapar para los que nos gusta la ciencia ficción. 

     Es sorprende la cantidad de detalles que tiene y merece la pena leer con calma y sin prisas para ir decubriendo todo el mundo que ha creado el autor. También la gran  variedad de personajes es excelente que aunque no sean personajes que destaquen por realizar grandes logros sí que descubrimos en ellos que no son tan simples como parecen, y a los que al final les acabas por coger cariño. Carmel, Boris, Archinwene. Miriam, Isobel, Molt, serían los principales personajes que conocemos entre sus páginas.

    Lo bueno que tienen los escenarios futuristas es que puedes inventar o reinventar muchas cosas. El autor ha creado también nuevas religiones para dar esperanza a las personas que malviven en estos lugares e incluso pone a un robot como sacerdote, llamado Remiendos, para ayudar a las personas que buscan consuelo o consejos. Es el resumen un buen libro que merece la pena leer y que no quiero desgranar aquí demasiado para que vosotros mismos descubráis todo lo que esconden sus páginas.

    Mi valoración personal es de un 5 sobre 5. Imprescindible para los amantes de la ciencia ficción.

   Y desde aquí doy las gracias al traductor Alexander Páez por este excelente trabajo. 



Autor 

     Lavie Tidhar (16 de noviembre de 1976) Para más info acercaos a su página: Tidhar