domingo, 18 de febrero de 2018

Diario personal: Carnavales 2018


Escribo esta pequeña crónica de los carnavales para que veáis por dentro, un poco, las comparsas si no habéis pertenecido a una e igual os animáis a formar parte de una el año que viene. :)

     Después de más de tres meses de ensayos por fin llegó el finde esperado. La primera parada para los integrantes de una rúa de 160 personas fue el maquillaje. Se asigna una hora en particular a cada persona, para que no se llene la sala de gente y se pueda ir maquillando con tranquilidad. A mi y a mi hija nos tocó a las once y media,suerte porque hay gente que se maquilló a las nueve de la mañana. Es un maquillaje que aguanta todo el día, por eso no hay problema, pero evidentemente no puedes tocarte la cara ni aunque te pique, y suele ser un engorro. 
     Después del maquillaje nos tocó comer, descansar un poco y comenzar a vestirnos.  Zapatos de tacón, falda corta con tules y una camiseta sin mangas.Sabía que pasaríamos frío porque fue un sábado bastante fresco así que había decidido comprar camisetas de piel de ángel y nos las pusimos debajo. Mi intención no sólo fue protegernos del frío sino que la parte de arriba del traje picaba bastante si te lo ponías sobre la piel. Parches para las rozaduras de los pies, medias, culote para que no se nos bajara las medias a mitad de camino. jeje. Nos pusimos también unas coronas que cada una se había hecho en varios talleres creados por los organizadores de la rúa, nos pintamos los labios con una base y sobre ésta un montón de purpurina azul fuerte. Después de una semana aún estoy barriendo purpurina de casa. 
    Nos tocó caminar un rato hasta llegar al lugar de encuentro. Fuimos con unas mantas que luego mi hermana se llevaría. Salíamos los once de una rúa de dieciocho comparsas. Hacía un poco de sol así que no hacía mucho frío. La espera se hace corta porque te haces fotos, chafardeas  los demás disfraces y charlas con los amigos que algunos están en otras comparsas. Una hora y pico después comenzamos a desfilar. La rúa empezaba a las cinco pero evidentemente nosotros no salimos hasta un buen rato después.
     Siguiendo la carroza, decorada del mismo estilo que los trajes, íbamos de guerreros del hielo, mientras dos chicas bailaba arriba comenzamos a desfilar. La primera vez que lo hice me dio bastante vergüenza porque hay mucha gente mirando pero después te acostumbras y acabas riéndote mucho con las compañeras. Hora y media después llegábamos a la calle mayor donde se suele concentrar mucha más gente que otros lugares del recorrido. Saludas a los que conoces y yo, como siempre al hacerlo, me confundo de pasos y cuando unos van hacia un lado yo voy al otro. Es divertido.
    Después de salir de la calle mayor la cosa aún no había terminado. Aún estuvimos más de media hora bailando y de pronto paramos. Estuvimos esperando para hacer nuestro sambódromo más de quince minutos,  y como habíamos parado de bailar lo pasamos bastante mal por el frío. Yo a parte del frío se me había bajado uno de los parches de los zapatos y me había echo una rozadura tremenda que sangraba, pero pensé que ya quedaba poquito para terminar y aguanté. Cuando entramos para hacer nuestro baile final la cosa resultó que era muy estrecha para nuestra numerosa comparsa así que algo apretados bailamos lo mejor que pudimos.
    



   Y después de terminar nos fuimos directas al coche para ponernos unas deportivas y una manta encima. Y a descansar para el día siguiente porque íbamos a salir en otro pueblo y teníamos que repetir todo el proceso. 

   Si, reconozco que es mucho trabajo para sólo un fin de semana pero te lo pasas muy bien y disfrutas  cada segundo, pese a los inconvenientes que tiene, y también rompes un poco la monotonía.