domingo, 14 de enero de 2018

El geko de piedra 11

   
Aterrizaron bajo un montón de hojas secas al otro lado y Olivia se levantó corriendo para tratar de volver al agujero pero éste no era más que una mota en el aire que se acabó por desvanecer ante la incrédula mirada de la muchacha. Con el corazón desbocado miró a su alrededor  y asombrada vio que se encontraban en un bosque.
- ¿Que ha pasado?- exclamó Diego mientras seguía tirado en el suelo y miraba a Olivia sin acabar de creer lo que estaba ocurriendo.
- No lo se- Olivia  se acercó hasta el muchacho para ayudarlo a levantarse ofreciéndole una mano, que éste aceptó.- pero diría que ya no estamos en Coralia.
- ¡Pues vuelve a abrir lo que sea que nos ha tragado!- gritó enfadado mientras se limpiaba las hojas secas que se habían adherido a sus tejanos. 
    Olivia miró su anillo e intentó pensar en su casa y durante unos segundos creyó que el geko vibraría de nuevo pero ni se inmutó ante sus ruegos.
- No puedo- dijo Olivia .- me he enterado hace dos minutos de que el anillo podía crear una especie de portal y ni idea de como se vuelve a crear.
- Así que estamos metidos en una puñetera pesadilla- dijo mirando a su alrededor sin acabar de creerse dónde estaban- y tu tienes la culpa. 
- Parece que sí- la voz de Olivia fue poco más que un susurro. No podía negarlo, era culpa de ella y del maldito anillo que había encontrado en casa de su bisabuela Blanca.
- ¡Estupendo! ¡Y yo que venía a invitarte para incluirte en mi pandilla! Y todo por hacer caso a mi padre- exclamó mientras se quitaba también las hojas del pelo.
- ¿Tu padre te dijo que nos hiciéramos amigos?- Olivia miró incrédula a Diego.
- ¡Claro! ¿Porqué te crees que te envié el mensaje y vine a tu casa? Mi padre me dijo que estabas sola en el pueblo y que te iría bien tener amigos. A mi no me pareció una mala idea así que te mandé el mensaje. Le dije a mi padre lo del mensaje pero me dijo que lo mejor era hacerlo cara a cara así que por eso me presenté en tu casa.- Diego no miraba a Olivia, seguía observando el bosque con mirada escéptica.- ¡Esto tiene que ser una maldita broma!
- Lo siento- sabía que tampoco era culpa suya pero lo único que podía hacer para calmar al muchacho era disculparse por todo el embrollo. 
    Un aullido lejano provocó que Devil comenzase también a aullar y ambos miraron al perro sorprendidos.
- Quizás estemos en algún bosque cercano. Es mejor que comencemos a caminar- dijo Olivia acercándose a Devil para acariciarle la cabeza y tratar de tranquilizarlo.
 - Podría ser- dijo Diego algo más calmado.- pero ¿qué dirección tomamos? ¿No llevas tu móvil?
- En casa no lo suelo llevar encima ¿Y el tuyo?- lo más lógico era que Diego llevara el suyo puesto que había salido de su casa.
- Pues me di cuenta a mitad de camino a tu casa que me lo había dejado pero me dije que como iba sólo a tu casa no lo necesitaba, y mira tú por donde- suspiró resignado.
     Devil ladró de nuevo para llamarles la atención y Olivia se acercó hasta él, se agachó y le acarició la cabeza. El animal debía de estar bastante desorientado también pero no se le veía nervioso. Devil cerró los ojos en señal de gusto al ser acariciado y acto seguido comenzó a caminar
- Pues sigamos a Devil, él debe de saber donde estamos.- dijo Olivia poniéndose de nuevo en pie. Quizás el perro sabía donde se encontraban y sólo era cuestión de seguir al animal para que los orientara.
- Supongo que tienes razón.- Olivia miró sorprendida al muchachao pensando que se había resignado demasiado pronto, porque ya no parecía tan enfadado como hacía un par de minutos.
     Ambos muchachos siguieron al perro, cualquier dirección era la adecuada, dado que no tenían ni idea de qué dirección tomar. Lo más lógico era seguir al animal dado que él tenía los instintos mejor desarrollados.
     Comenzaron a caminar y al poco rato  Olivia se dio cuenta de que no se escuchaba ningún pájaro, todo el bosque parecía mostrar un inquietante silencio y eso no le gustó. Estaban rodeados por abedules, tilos, álamos, especies  que formaban un conjunto dispar en un bosque lleno de arbustos y deberían de estar rodeados por trinos u otros animalillos pero allí no parecía que hubiera nadie.
    Delante iba Devil seguido de Diego que parecía  concentrado en no tropezar con las hojas muertas del suelo y los arbustos que interponían la marcha. Olivia los miraba desde atrás y se dijo que aquello debía de ser un sueño, o una pesadilla. A su mente le vinieron los libros que había leído tiempo atrás, como El libro de los portales de Laura Gallego que trasportaba a la gente mediante un agujero a otros lugares. Tenía toda la pinta de que les había pasado algo así. Su madre les había aconsejado que fueran a buscar a los Domadores del viento pero no tenía ni idea de donde podían estar, desde luego en un bosque no. Su madre había hablado del desierto y ella había pensado en él mientras el geko tenía los ojos encendidos pero si no había ido nunca allí quizás el geko no la había entendido. Todo era tan rocambolesco que pensó que estaba durmiendo en su cama y todo aquello no era mas que un sueño.
     Devil se paró en de golpe y comenzó a olisquear el aire, parecía que había captado algún olor que no le gustaba. Miró a un costado y comenzó a gruñir.
- ¿Qué pasa Devil?- Olivia se acercó a él para tratar de tranquilizarlo pero Devil tenía la vista fija en un punto determinado del bosque. Algo no le gustaba y eso hacía que a Olivia tampoco diera buena espina.
    Delante de los tres apareció de pronto una sombra que se fue materializando hasta formar un gran oso negro muy grande. Debía de medir más de metro y  medio y parecía tranquilo mientras los observaba con unos profundos ojos marrones. Olisqueó el aire para captar el nuevo olor que había invadido su territorio y comenzó a caminar hacia ellos. No parecía enfadado sino más bien curioso. Olivia dio varios pasos hacia atrás de forma instintiva  y se dijo que había acabado su aventura antes de empezar.
     Devil comenzó  a ladrar de forma descontrolada y fue cuando el oso pareció captar la amenaza del perro y se levantó sobre sus patas traseras para mostrar su majestuosa altura. El oso mostró sus dientes y  un rugido ensordecedor rebotó por todo el bosque. Devil, llevado por su instinto saltó sobre el oso  pero éste con un zarpazo lo tiró a un costado, como si se tratase de una mosca, y su cuerpo chocó contra el tronco de un árbol. Olivia pensó que Devil había muerto en el acto, había sido un golpe muy fuerte. Fue en ese momento cuando el salvaje animal miró a Olivia y Diego, los cuales seguían petrificados en su sitio sin saber qué hacer.
- Corre!- le dijo Diego sin apartar la vista del oso.
- No-Olivia tocó el brazos de Diego para que no saliera corriendo. Olivia pensó que el oso  podía pensar que se trataban de presas y saldría hacia ellos para darles caza. No tendrían ninguna oportunidad.- agachate
- ¿Que?- Diego miró a Olivia y vio como ésta se había agachado hasta quedarse a cuatro patas y con la cabeza agachada sin mirar al oso.- ¿Estás loca?
- Haz lo mismo que yo- le suplicó Olivia en un susurro.- estamos en su territorio y no podemos huir.
    Diego volvió a mirar al oso que se había vuelto a poner a cuatro patas y se acercaba a ellos enseñando los dientes enfadado.
- Más vale que tengas razón- Diego se agachó también y su campo de visión se limitó a las hojas muertas que había en el suelo.
   Olivia escuchó como el oso se acercaba más a ellos  hasta que una gran sombras se posó sobre ella y sintió como el aliento del animal se acercaba hasta su cabeza. El corazón de la muchacha latía con mucha fuerza y pensó en que si el animal opinaba que eran una amenaza no habría nadie que pudiera salvarles, era imposible salir de aquella. Pensó en su madre y en la mala suerte que había tenido al encontrar el anillo y entonces recordó las palabras de Leonor al mencionar un desierto, y ahí fue donde centró toda su atención deseando con todas sus fuerzas llegar allí. De pronto el anillo volvió a vibrar y Olivia vio como el geko volvían a brillarle los ojos. El oso notó algo raro y gruñó, fue en ese momento cuando Devil, salido de la nada, y volvió a ponerse sobre el oso para morderle el lomo.
    Olivia y Diego levantaron la cabeza para ver que ocurría y vieron como Devil luchaba contra el animal. Una corriente eléctrica comenzó a formarse en un costado de donde estaba teniendo la lucha y vieron como unos remolinos negros se formaban y se transformaban en el mismo agujero por el que habían venido.
- ¡No me lo puedo creer! Corre- gritó Diego con lagrimas en los ojos a Olivia.
- ¿Y Devil?- dijo Olivia preocupada. No quería salir huyendo sin el perro que le estaba intentando salvar sus vidas.
- Espero que nos siga.
   Olivia miró como seguían luchando y cogiendose de la mano de Diego corrió hasta el agujero pero algo la hizo que se detuvieran.
- Está muy oscuro. La otra vez pudimos ver el bosque desde el otro lado.
- No importa- exclamó Diego - es la única salida.
   Olivia asintió y ambos saltaron hacia la oscuridad no sin antes gritar el nombre de Devil para que los siguiera.
     

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