martes, 28 de noviembre de 2017

Reseña Siega





Siega
Neal Shusterman
Nocturna Ediciones
525 páginas
17 euros










Resumen:

     Antes, las personas morían por causas naturales. Existían asesinos invisibles llamados enfermedades, el envejecimiento era irreversible y se producían accidentes de los que no se podía regresar.
    Ahora, todo eso ha quedado atrás y sólo perdura una verdad muy simple: la gente tiene que morir.
     Y esa es la tarea de los segadores. Porque en un futuro donde la humanidad controla la muerte ¿quien decide cuándo y cómo sembrarla?
    Citra y Rowan acaban de ser seleccionados como aprendices de segadores ¿su objetivo? Superar las pruebas de su mentor, sean las que sean.
     Aunque en el proceso renuncien a todo lo que les hace humanos.


Opinión:

     Este era un libro que llevaba tiempo queriendo leer y que me compré casi el mismo día que salió. Y no me ha decepcionando, me ha impresionado bastante y no es un libro juvenil, ni mucho menos. Después de leerlo entiendo porqué no estaba en la sección juvenil de la librería sino en adultos.
     La  distopia que el autor nos dibuja en una sociedad donde las enfermedades y la vejez no existen plantea una premisa intrigante y que nos llena de preguntas mientras vamos leyendo sus páginas. ¿Que pasaría si en nuestra sociedad se diera el caso de forma real? ¿Seríamos capaces de crear una nueva profesión para acabar con la superpoblación en el mundo? ¿Se podría otorgar tanto poder a unas personas? Es algo un tanto inverosímil pero ¿como haríamos para controlar una sociedad tan grande?  Estas y otras tantas preguntas se me han ido formulando en la cabeza mientras leía el libro. No es una novela en la que disfrutas su historia y cuando terminas su páginas ya está sino que  es un libro que te llena de preguntas y da pie a plantear muchas lineas de discusión. Por ese motivo es un libro muy especial y que sería interesante plantear de hacer una lectura conjunta con él.
     Y no sólo estamos hablando de las repercusiones morales que implica dar poder a una serie de personas sino que además plantea el echo del abuso de poder en alguno de ellos,  y la filosofía de criba de cada uno de ellos. Los segadores son una especie de secta, intocables y llenos de poder. Da escalofríos.

No somos los mismos seres que éramos. Entonces, si ya no somos humanos, ¿Que somos? Diario de criba de la H.S.Curie

   La historia está llevada básicamente por dos protagonistas, Citra y Rowan,  ambos muchachos son aprendices para segadores y ellos nos van mostrando todo este mundo a través de sus ojos. Vemos la iniciación de ambos aprendices para formar parte de los intocables segadores y comprendemos la necesidad de ellos en la sociedad pero a la vez la frialdad con que parece que hagan su trabajo algunos.   A través de los ojos de dos adolescentes descubrirnos secretos que están vetados al resto de la sociedad. 
     Me gustan los protagonistas y sus secundarios, están bien desarrollados. Mi preferido, sin duda es Citra porque es un personaje lleno de fuerza y sabiduría.

    " Las imágenes de los segadores que había visto en el cónclave se le aparecían hasta en el más leve atisbo de sueño y la despertaban de golpe. Los sabios, los intrigantes, los compasivos y aquellos a los que, al parecer, no les importaba nada.Una tarea tan delicada como podar a la raza humana no debería depender de las peculiaridades del carácter de cada uno. Se suponía que los segadores estaban por encima de las vilezas, igual que estaban por encima de las ley"

Mi valoración personal es de un 5 sobre 5. Recomiendo. Es una de las mejores lecturas que he tenido este 2017 y espero con ansias su segunda parte.

    Sobre la portada parece que se ha conservado la original en distintos países menos con ésta que acabo de encontrar y que impresiona también bastante.


Y éste es el book trailer de la primera parte:






Neal Shusterman (Nueva York, 1962) es un autor superventas de más de treinta libros para lectores jóvenes y adultos, entre los que destacan Desconexión, la trilogía Everlost y El abismo. Tras ganas con este último el Premio Nacional de Literatura Juvenil, ha iniciado con Siega (Nocturna, 2017) la trilogía El arco de la Guadaña, que no sólo ha obtenido la nota más alta en cinco de las ocho revistas literarias más importantes de EEUU, sino que se va a publicar en una decena de idiomas, ha entrad en la lista de best sellers del New York Times y Universal ha comprado sus derechos cinematográficos.





sábado, 25 de noviembre de 2017

Reseña El renacer de la concubina del demonio





El renacer de la concubina del demonio
Ana Morán Infiesta
Wave Editorial
322 páginas
12,33 papel
2,99 ebook
Link de compra








Resumen: 

        Asja de Nadasdy es una poderosa bruja capaz de dominar la magia de sangre. Sin embargo, desde que lograra sobrevivir a su último intento de ejecución hace más de medio siglo, es una criatura débil y dolorida, que necesita absorber la juventud ajena para subsistir. Su única oportunidad de recuperar la gloria pasada es realizar un ritual que le permita trasladar su alma al cuerpo de una descendiente. Cuando la hechicera asesina a un profesor universitario que la ha ayudado a traducir un viejo pergamino, descubre que este ha enviado una carta narrando detalles de su último trabajo a una antigua alumna suya: Elisabeth O´Hara. Los siervos de Asja logran robar la carta antes de que la joven pueda leerla, pero uno de ellos, un homúnculo creado por la bruja, es destruido por Elisabeth, quien dista de ser una simple detective privada de Los Ángeles y antigua universitaria. Liz es la heredera de un linaje de cazadores de monstruos, y viajará a Nueva York con la intención de averiguar quién asesinó a su antiguo maestro. Mientras Asja se prepara para secuestrar a su presa y alcanzar su resurrección, Elisabeth irá descubriendo poco a poco cuáles son los planes de la hechicera y su verdadera identidad con ayuda del inspector Flynn. Aunque tal vez no logren llegar a tiempo para detener a la bruja. Se acerca la noche de Walpurgis, un momento en que las fronteras entre mundos se difuminan y las fuerzas de la Oscuridad pueden bendecir a sus seguidores.


Opinión:

Fragmento:

     "Faltaba menos de una semana para la llegada de la primavera, pero Nueva York no parecía haberse enterado de la noticia. A lo largo de los últimos días la ciudad había estado asediada por una llovizna suave aunque pertinaz, que se transformaba en una cortina de niebla a la altura de la bahía, especialmente en las cercanías de los muelles del Hudson. Con semejantes aliados el relente nocturno se transformaba en un cuchillo de hielo dispuesto a perforar poco a poco la carne hasta hundirse en el hueso."


       Wave Editorial en esta cuarta entrega me ha vuelto a demostrar que sus libros me gustan mucho porque mezcla lo cotidiano con lo fantástico, y esa unión entre ambos géneros crea cosas muy interesantes. Con la Concubina del demonio la nueva incorporación a la editorial, Ana Morán Infiesta, nos muestra una novela detectivesca  con seres sobrenaturales que siembran el terror en la Nueva York de los años cuarenta. La cazadora de monstruos, Liz O'Hara es la encargada de barrer las calles de estas extrañas criaturas que amenazan toda la ciudad. En sus primeras páginas la detective, junto a una compañera llamada Mei Kuang, va a la caza de un jiangshi, un vampiro ,en la ciudad de San Francisco. Nos deleitamos con en enfrentamiento de ambas mujeres contra el ser que intenta matarlas con unas descripciones de lucha excelentes. Con este trepidante inicio de novela la autora nos adentra en este mundo de los años cuarenta, con una buena ambientación y  un inicio de historia trepidante. Más adelante descubrimos a una poderosa hechicera llamada Arja emergida  de su tumba  y convertida en una especie de súcubo y acompañada por su fiel homúnculo que sembrará el terror en las calles de Nueva York y a la que Liz tendrá que dar caza. Una historia de la eterna lucha entre el bien y el mal, llevados por unos carismáticos personajes llenos de fuerza que harán las delicias del lector.

Fragmento:
    " El ser se giró, alertado por el brillo de la linterna. Fue un instante que se dilató como si de una hora se tratase. La criatura, enmudecida, se desentendió de la puerta y fijó la mirada en las cazadoras. El índice de Liz acarició el gatillo de la Smith and Wesson. Mei Kuang contenía la respiración; poco a poco, iban extrayendo una de sus puntas. "

   
     Si bien puedo sentir que Liz  y Arja son protagonistas yo creo que la autora ha dado más relevancia a las escenas de Arja que de Liz porque cuando vemos a la hechicera notamos que está más desarrollada y tiene una personalidad más atrayente que la cazadora. Cuando leemos un libro siempre nos solemos decantar por un personaje u otro y por mi parte suelen ser los "buenos" de la historia los que elijo, pero en este caso me ha costado  elegir a una u  otra. Se que la hechicera es mala y se que las cosas que hacen son horrendas pero tiene una personalidad fascinante y muy seductora que he llegado a plantearme si prefería que ganara el mal al bien en esta historia.

    Otra parte que me ha gustado muchísimo ha sido el guiño a la famosa película de Rebecca de Alfred Hitchcock que se estrenó en los años 40.

     El libro está escrito en tercera persona con una prosa excelente, cambiando entre la historia de Arja y Liz hasta que sus caminos de cruzan.

     Me han gustado sus personajes, me han gustado los escenarios, me ha gustado la historia que está muy bien llevada y una magnífica prosa. Puedo decir que mi valoración personal es de un 5 sobre 5. Y me gustaría volver a ver a Liz en acción más adelante. :)

    Recomiendo.


     En mi lista de blogs favoritos podréis encontrar  el de la autora: Historias desde la cueva, por si os interesa seguir su blog tambien. 


Ana Morán Infiesta (Gijón, 1981)

      Es una alquimista literaria con una marcada tendencia a torturar y matar personajes. Ha publicado
novelas cortas con editoriales como Pulpture, Dlorean o Ronin Literario y participado en diversas antologías de género fantástico.
 Ha cultivado el terror, la ciencia ficción, el steampunk, el weird west, y la fantasía, sobre todo en su vertiente de espada y brujería.

Forma parte del equipo de Action Tales, donde desarrolla dos series periódicas dentro de la línea Encrucijada: La Sombra y Olimpo Renacido, y es una de las cuatro fundadoras del blog literario El vals de la araña.


domingo, 19 de noviembre de 2017

Black Friday en Casa del Libro 2017



     Recomendar libros en una de mis reseñas siempre es un placer porque me gusta compartir, con todos vosotros, los libros que más me han gustado a lo largo de estos meses de lectura. Y si tenéis el aliciente de los descuentos que hace Casa del Libro para el mes del Black Friday os animaré más a haceros con un ejemplar estos días, ya sea para vosotros o para regalar.
     Para mi ha sido una tarea complicada el elegir tan poquitos para esta entrada porque podría poner unos cuantos más, pero al final me he decantado por los mejores que he leído este año 2017

    
     Mi primera recomendación sería La quinta estación de N.K.Jemisin, que ha sido para mi, hasta el momento, el mejor libro que he leído este año. Mi valoración es un 5 sobre 5 porque es un libro que innova en el plano de la fantasía. Transcurre en una tierra llamada La Quietud , un continente grande en el que se encuentran distintas poblaciones, la ciudad más antigua y grande se llama Yumenes. La historia está llevada en segunda persona por tres mujeres. Gracias a ellas vamos viendo lo que la autora nos quiere enseñar; una tierra inhóspita, llena de peligrosos fenómenos geológicos que sacuden el mundo.




La quinta estación (Trilogía de la tierra fragmentada Vol.1)
N.K. Jemisin
Editorial Nova
Traducción de David Tejera Expósito
445 páginas
Premio Hugo 2016 a la mejor novela



     El segundo libro  se lo doy a El despertar del leviatán de James S.A. Corey, porque es una Space Opera llena de aventuras y acción y además crea adicción al leerlo.   Para mi ha sido la primera novela de ese género. La historia está centrada en un grupo de personal a cual más dispar que se ven inmersos en las disputas entre las colonias humanas en el  Sistema Solar: Marte, la Luna, el cinturón de asteroides. Conocemos y nos encariñamos con este grupo encabezado por James Holder. Es también el libro en el que se basa la serie llamada The Expanse. Y junto a esta segunda recomendación doy también mi tercera llamada La guerra de Calibán porque es la segunda parte de El despertar del leviatán, digna sucesora de su primera parte.

El despertar del leviatán y La guerra de Calibán 
James S.A. Corey
Editorial Nova
608 páginas y 640 páginas respectivamente


     


     Vamos a por mi cuarta recomendación. Para los que les gusta los libros de suspense y que te dejan el corazón palpitando recomiendo Vienen cuando hace frío de Carlos Sisi porque es una novel que me dejó los pelos de punta mientras la leía y que es perfecta para esas noches que te puedes arrebujar bajo la manta en el sofá, cuando todos están dormidos en casa. Así la disfrutarás más. La  historia está llevada por Joe Harper que huye de la gran ciudad al perder su empleo y se va a vivir a una cabaña en el bosque que perteneció a su familia. Allí descubre que no está tan solo como creía.

Vienen cuando hace frío
Carlos Sisí
Editorial Insolita
320 páginas
Link Vienen cuando hace frío.







     Y mi última recomendación leída se la doy para Siega de Neal Shusterman porque crea una utopía intrigante donde la sociedad ya no muere por enfermedades ni envejecimiento, y para acabar con la superpoblación se crea una profesión llamada segadores, que son los encargados que matar a las personas y así que haya un equilibrio que la naturaleza les ha denegado.



Siega
Neal Shusterman
Editorial Nocturna
525 páginas
Link Siega






      Y por mi parte estas serían mis recomendaciones de esta temporada de lecturas, pero además os anoto varios libros más que me compraré para mi estos días y así aprovecho yo también. 

Paradox 13 de Keigo Higashino,  Link Paradox 13
ARTEMISA de Andy Weir Link ARTEMISA
La ciudad de las sombras de Victoria Álvarez  Link La ciudad (para mi hija, que también hay que pensar en los peques)
Nieve en marte de Pablo Tebar Link Nieve en marte





jueves, 16 de noviembre de 2017

El geko de piedra 8

     
Leonor subió escaleras arriba seguida de Devil y se metieron en la habitación donde había dormido la noche anterior. Era un cuarto grande, con una cama de metro veinte y un edredón beig de finas flores de distintos colores que enredaban sus tallos entre ellas formando graciosos arabescos. Un gran arcón de madera tallada se encontraba a los pies de la cama  y lo seguía una alfombra fina de color carmesí. Su madre nunca había sido amiga de las alfombras porque decía que no eran muy higiénicas. A Olivia le gustaba ir descalza por su cuarto pero en invierno los azulejos del piso eran muy fríos que por mucho que se pusiera calcetines gruesos siempre tenía los pies helados, le hubiera gustado tener una gran alfombra.Había insistido miles de veces a su madre para que cambiara de opinión, cosa que nunca consiguió. El cuarto tenía también un sillón que estaba junto a una ventana que daba a la parte de atrás de la casa y que tenía unas vistas magníficas hacia el mar. ¿Vendería su madre la casa? Era impresionante y también sabía que se pagaría una buena suma por ella pero ¿quien podía desprenderse de algo así? Era el refugio perfecto para un escritor que quisiera aislarse del mundo y para pasar unas buenas vacaciones también. Olivia miró por la ventana. Seguía lloviendo. Se acercó hasta la mesita de noche y cogió el móvil, le quitó el cargador y se sentó en la mullida cama. La pantalla principal tenía los iconos básicos, wassap, llamada, agenda, y para sorpresa de Olivia vio que tenía también Twitter. ¿Su abuela tenía Twitter? No podía ser. Le dio al icono del pájaro blanco sobre fondo azul y apareció su cuenta principal. Reconocí enseguida la foto de perfil: una concha marina sobre la arena.
- ¿Mi abuela era @Akha...? - Olivia conocía perfectamente esa cuenta porque había hablado muchas veces con ella. Era una de las cuentas de las que más cariño le tenía. ¿Todas las fotos que mandaba de la playa era de allí? Ahora sí que se había quedado sin palabras. Hacía más de cinco años que tenía cuenta en esa red social y la tenía como una adicción de la que había intentando deshacerse, sin éxito. Entendía ahora ciertas cosas que Akha le había contando, como los paseos por su playa particular, su perro,... ¡su perro! ¿Devil?
- Así que tu eres el perro de Akha- exclamó sorprendida. Acarició la cabeza de Devil aún sin acabar de creérselo.- siguió mirando un poco más el móvil aunque se sintió algo intrusa. Era algo personal y sabía que no debía de hacerlo. Dejó sobre la mesita el móvil de nuevo y decidió volver a bajar a la cocina para seguir ayudando a su madre. No le iba a contar nada del móvil ¿para qué? A su madre no le gustaban las redes sociales y usaba su móvil para llamar y poco más. Pero se quedó intrigada por saber quien le había dado la información de que su cuenta de Twitter era aquella, seguro que su abuela sabía que hablaba con su biznieta. ¡Cuánto le hubiera gustado conocer a su abuela en persona!
    El olor a estofado inundó toda la parte de abajo de la casa. Antes de entrar a la cocina escuchó como su madre tarareaba una canción y eso significaba que estaba a gusto cocinando. La encontró preparando una ensalada.
- ¿Te ayudo?- exclamó Olivia sonriendo.
- No hace falta, ya está casi todo listo. El estofado necesita tiempo para que se haga así que no hay nada más que podamos hacer. Ve, si quieres, a la sala de estar a leer un rato.
- Vale, mamá- Olivia hizo caso a su madre y se marchó al comedor. Allí era donde había dejado también su libro nuevo. Lo cogió y se colocó en los cojines bajo la ventana. Abrió su libro y comenzó a leer. Al poco rato de empezar sus páginas un pequeño ruido le hizo levantar la vista, parecía provenir de la estantería. Se levantó para acercarse al lugar donde venía el ruido pero no vio mas que libros. Acercó el oído, era un pitido suave y se percató de que había uno de los libros que estaba puesto al revés. Lo cogió para darle la vuelta, era Viaje al centro de la tierra de Julio Verne, y cuando lo fue a colocar de nuevo dándole la vuelta se dio cuenta de que en el fondo del hueco había un anillo. En cuanto tocó el anillo el ruido se paró, colocó el libro en su sitio, esta vez bien puesto y se acercó a la ventana para mirar con mayor detenimiento su descubrimiento.
     El anillo era negro y tenía forma de salamandra mordiéndose la cola. No sabía de qué material estaba echo, seguramente madera teñida porque apenas pesaba  y su superficie era áspera. Se lo colocó en el dedo anular pero el anillo era demasiado pequeño, justo antes de quitarse el anillo vibró y se deslizó solo a su dedo. Asustada Olivia intentó quitárselo pero el anillo no se movió, parecía que se había ajustado tanto que era imposible moverlo hacia fuera. Se fue corriendo hasta el lavabo que había en la parte de abajo y se echó jabón encima para intentar deslizarlo más fácil, pero por mucho que echó jabón el anillo seguía sin moverse apenas.
- ¡Mierda!- exclamó mientras seguía echándose jabón e intentaba moverlo hacia afuera.
- ¿Qué te pasa Olivia?- su  madre asomó la cabeza por la puerta del lavabo al escuchar las maldiciones que estaba gritando su hija.
- Me he encontrado ésto.- dijo mostrándole el anillo en el dedo
- Noooo- gritó su madre con cara de espanto al ver el anillo en el dedo de su hija. Se abalanzó hasta cogerle la mano a su hija para mirar más de cerca del anillo. .- mierda, mierda, mierda....
    Olivia se quedó helada al ver como su madre se asustaba ante la visión del anillo. Leonor intentó ayudar a quitarse el anillo pero fue imposible.
- ¿Qué pasa mamá?
- Está sellado. No se podrá mover hasta que....mierda, mierda.- gritó su madre.- ¿Porqué tenías que ponértelo? Ahora vendrán a reclamarte.

sábado, 11 de noviembre de 2017

El geko de piedra 7

     
Olivia salió de la librería junto a su madre. Llevaba sus dos adquisiciones nuevas, el libro y una bolsa con el logo de la librería de tela que apenas le había costado dinero. Estaba contenta pese a encontrarse en un lugar nuevo. Salieron de entre las casas blancas pintadas con cal y se acercaron hasta la balaustrada donde una buganvilia rosada se enredaba entre los barrotes forjados con bonitas filigranas.
- Me encanta este sitio, mamá. Es precioso
  La vista desde allí, que ya había visto Olivia antes de entrar a la tienda, era magnífica. Una parte pequeña del pueblo de hallaba sobre una colina que se adentraba en el mar, rodeada de grandes peñascos puntiagudos. En lo más empinado de la torre había un pequeño faro que se alzaba sobre los tejados de las casa y que por la noche evitaba que las embarcaciones se acercaran demasiado. Era la zona más antigua de Coralia. Olivia miró a su madre sin creer que pudiera haber dejado de venir a este sitio tan increíble.
- Lo se. Hace tanto tiempo que no vengo que me había olvidado de su belleza.
- ¿Porqué has tardado tanto en venir?- le intrigaba el echo de que Leonor no hubiera pisado aquel rincón tan especial de desde hacía tantos años, y que apenas mencionara a unos abuelos.
- Otro día te cuento la historia. No es el momento.- Olivia miró hacia la lontananza y pareció que se perdía en ella. Tenían que decirse algunas cosas pero su madre parecía reacia a enfrentarse a su pasado. ¿Tan terrible fueron los sucesos de su adolescencia que hicieron que no volviera a Coralia?. Quizás sería bueno que ella misma indagara en el pasado de su madre hablando con la gente del pueblo, pero claro, ella tampoco los conocía y no sabía si podría encontrar a la gente adecuada y además hacerse amigos de ellos para que le contaran según que cosas. Ella misma no era muy versada en  socializar así que era poco probable que sacara información de ese modo, pero ¿Y Pepa? Quizás era una buena opción.
    Olivia miró hacia el cielo donde unas nubes lejanas amenazaban tormenta que con el contraste del cielo azul y la playa parecían estar sacadas de una acuarela bien pincelada. Las pequeñas embarcaciones de vela que navegaban cerca de la playa representaban una de las fuentes de ingreso de los aldeanos. El turismo era una bendición para los que allí vivían que durante años se habían dedicado a la pesca pero que ahora era imposible competir con los grandes mercantes que se adentraban en el mar y pescaban toneladas de género. Era lo que le había contado Leonor a su hija. Olivia bajó la vista y vio como las sombrillas daban un toque de color sobre la gruesa arena de la playa y podían escucharse las voces de los niños gritando y riendo. No estaban a gran altura pero sí lo suficiente para apreciar en contorno de la costa y ver hasta donde acababa la playa.
Leonor abrazó a su hija por los hombros y suspiró.
- Vamos a comprar. Seguro que Pepa habrá abierto ya.
     Caminaron sin prisas, deleitándose con las vistas callejeras, unos geranios por allí, una tosca puerta de madera con bonitas dibujos forjados en hierro, más buganvillas decorando algunas fachadas, un abrevadero para caballos que ahora se usaba como fuente; por todos lados donde miraras encontrabas algo fascinante, al menos a ojos de Olivia.
Llegaron hasta el colmado de Pepa y la saludaron con un efusivo hola.
- ¡ Adelante!- les dijo saliendo del mostrador. No había nadie aún en la tienda. Era temprano. Muchos salían a comprar el pan a la tahona y aprovechaban para coger el periódico y volvían a casa a desayunar. Las compras en el colmado solían dejarlas para las doce del mediodía.. Al menos ese era el ritual de los lugareños, los turistas eran menos previsibles.
Pepa dio un un beso a cada una.
- ¿Qué tal la noche en Tokay?- dijo volviendo hasta la caja para seguir colocando una partida nueva de chicles.
- Silenciosa- exclamó Leonor mientras cogía un carrito con ruedas de la entrada.
     El teléfono sonó entonces y mientras Pepa atendía la llamada Leonor y Olivia entraron dentro de la tienda. Fue una compra algo más minuciosa que el día anterior. Era necesario que cogieran para abastecerse durante unos cuantos días y así no tener que volver tan pronto.
     Una vez terminado se acercaron hasta la caja, donde Pepa seguía hablando por teléfono, y esperaron en silencio. Olivia consultó entonces sus mensajes en el móvil y vio que le acababa de llegar uno de Sandra, con la palabra “nerviosa”. Olivia sonrió y tecleó “tila” junto a un emoticón de burla. Volvió a guardar en móvil en el mismo momento en el que Pepa colgaba el suyo.
     Pepa dejó el móvil debajo del mostrador y comenzó a pasar los productos por el escaner.
- ¿ No vas a ver a tu primo?
- ¿Primo?- exclamó Oliva sorprendida.
-Si, es el hijo del amigo del abuelo de Leonor. 
- ¿Cómo puede ser mi primo el hijo del amigo de mi abuelo?
- El amigo de tu abuelo se casó con la hermana de Blanca así que son medio primos
- Dejad las bolsas aquí un rato, yo pongo lo fresco en la nevera de atrás e id a verlos. Luego venid a recoger la compra.Con tanto turista el pub sirve ahora desayunos en la terraza así que seguro que está abierto ya. Hay que aprovechar que tenemos tanta gente por estas fechas. A los que vivimos aquí toda la vida nos molesta tanta gente por la calle pero nos aporta mucho beneficios así que nos aguantamos.
- Pues no es mala idea, si no te importa- Leonor le pasó la tarjeta de crédito y Pepa la pasó por el datáfono.
- En absoluto.
- Id a ver a Héctor, aunque no se si te reconocerá. Sigue llevando el pub de su padre junto a su hijo David.
    Leonor y Olivia salieron de la tienda y caminaron por las calles empedradas hasta llegar al pequeño puerto donde las embarcaciones amarradas se mecían suaves sobre la superficie del Mediterráneo.
- No sabía que tuvieras un primo- le dijo Olivia sorprendida.
- Medio primo.- sonrió Leonor.
- Mira, allí está el pub.
     Olivia vio la entrada al estilo inglés, con molduras de madera, y una gran cristalera. El cartel ponía “ El pub de Peter”. Tenía puestas mesas también de madera en el exterior con sillas de cojines verde oliva. Con un toldo superior y dos laterales para proteger a los clientes de los vientos repentinos y tan habituales de la zona. El toldo superior lo habían colocado porque la previsión del tiempo anunciaba lluvias. Tenía un aspecto bastante pulcro y elegante. Varias mesas estaban ya ocupadas por turistas madrugadores desayunando sin prisas mientras charlaban contemplado el puerto. Un pelirrojo camarero recogía los restos de otro desayuno en otra de las mesas sobre una bandeja y luego limpiaba la mesa con un paño amarillo.
Leonor se acercó hasta él.
- ¿David?- exclamó Leonor. No estaba segura de que fuera el hijo de Lucía.
- Hola, si, soy David- el camarero la miró.
- Veo que no te acuerdas de mi.
     David volvió a mirarla, pero en esta ocasión con otros ojos. Entonces cambió su rostro por el de sorpresa alzando las cejas sorprendido.
- ¿Leni?
- Si.- sonrió algo tímida.
El abrazo que se dieron fue tan efusivo que sorprendió a Olivia, que se mantenía alejada del encuentro.
- ¡¡No puede ser!! Pero ¿cuando?¿Dónde estás? Ostras, no me lo creo. Entra, entra- dijo David haciéndola pasar dentro del local.
- Rick, ¿puedes atender tu un momento? Voy dentro.
- Claro- dijo el chico que se encontraba detrás de la barra de madera oscura.
Se sentaron en una de las mesas del fondo, donde había papeles esparcidos encima. David hizo un amasijo con ellos y los apartó a un lado.
- ¿Pero cuando has llegado?- David le cogió las manos a Leonor para acariciarlas.
- Llegamos ayer.
- Esta debe de ser tu hija Olivia.
- Si.
- Que grande está, y se parece mucho a ti- David la miró con curiosidad y Olivia se percató de que tendría los mismos años que su madre. Tenía los ojos verdes y una cara que le recordó al actor Rupert Grint. Se dijo que no estaba mal para ser una persona mayor. Su barba de varios días le daba un aspecto atractivo y se imaginó a las turistas coquetear con él. Vestía el atuendo del local, un delantal negro con el emblema del pub en medio del pecho: un árbol plateado.
- Veo que has conseguido cambiar el logo del local- dijo Leonor sonriendo.
- Si, en la única condición que le pedí a mi padre para seguir con el negocio. Él sabía que hubiera seguido con él pero mi padre cedió.
- ¡ Es el árbol de Gondor!- exclamó entonces Olivia abriendo los ojos.
- Vaya, reconoces mi árbol- dijo David mirándola divertido.
- Me encanta El señor de los anillos.
- ¿Libros o películas?- la interrogó David.
- Libros, por supuesto.- sonrió
- Me alegro que tu madre te haya inculcado buena lectura. Y ahora explícame- dijo volviendo la vista a Leonor- ¿que te trae por aquí? Hace más de veinte años que no pisas Coralia.
     Leonor le explicó a la repentina herencia de Blanca y que se estaba pensando en vender Villa Tokay, lo que David le dijo sin tapujos que él estaría interesado en comprarla. David por su parte le habló de su padre y que no andaba muy fino pero todo lo demás seguía igual por aquel rincón del mundo. Al final quedaron para salir el sábado por la noche para charlas con más tranquilidad porque ahora empezaba a llegar mucha gente y habría mucho trabajo. Como su padre no estaba con ellos estarían bastante liados y tenían mucho que contarse. Leonor y Olivia se despidieron de él con dos besos. Los de Olivia fueron rápidos pero con Leonor la cosa fue distinta. En vez de besarla en la mejilla le dio un beso en todos los labios dejando a Olivia patidifusa pero sin que Leonor se sorprendiera lo más mínimo. Se le ocurrió que igual era normal que entre primos lejanos  se dieran besos tan efusivos pero no le dijo nada a su madre.
     Cuando salieron a la calle el cielo había comenzado a oscurecer. Olía a lluvia y ambas se apresuraron a coger las cosas en el colmado de Pepa y cargarlas al coche. Para cuando se subieron al vehículo la lluvia se había intensificado.
     Leonor condujo hasta Villa Tokay y allí descargaron todas la bolsas y corriendo llegaron empapadas hasta la casa.
    Después de cambiarse de ropa y calzado lo metieron todo en la lavadora junto con la ropa del día anterior y la enchufaron. Colocaron toda la compra en su sitio y se asomaron por la ventana de la cocina. La lluvia intensificada caía con fuerza y un viento silbante amenazaba con una gran tormenta.
- No parece una simple tormenta de verano. Esto va para largo. Creo que tu paseo hasta la playa tendrá que esperar hasta mañana. No pinta bien.- exclamó Leonor sacando unas patatas de la malla que acaban de comprar.- aquí arriba suele hacer mucho viento pero cuando hay tormenta en peor, no te preocupes.
- ¿Te ayudo con las patatas?
- Claro, coje un cuchillo y pela tres. Yo prepararé la carne de cerdo para hacer un estofado.
Olivia ayudó a su madre con la comida mientras charlaban del pueblo y de las cosas que solían hacer aquí los adolescentes, pero todas se necesitaba de alguien para poder disfrutar y Olivia no tenía a nadie allí.
 Pese a lo buena pinta que tenía el puebloy la casa Olivia no quería estar mucho más en aquel rincón del mundo. Prefería estar con Sandra y sus amigos en Barcelona que pasar allí mucho más tiempo en aquel lugar. Si su madre iba a vender la casa no parecía la pena coger cariño a la zona y mucho menos a futuras amistades, pero Leonor no parecía muy dispuesta a abandonar Vila Tokay tan pronto. Parecía que quería estar más tiempo del que en un principio le había dicho. Si hubiera decidido vender la casa no hacía falta que se quedaran allí por más tiempo porque los trámites los podía hacer desde su casa en la ciudad, pero algo le decía a Olivia que su madre no sabía que hacer aún.
- Si, pero he pensado que no tenemos prisa por volver a Barcelona y unas vacaciones aquí no sentarán bien. Me apetece quedarme unos cuantos días más.
     Un pitido de grillo proveniente del movil de Olivia hizo que dejara de pelar las patatas y acercarse hasta el smarthphone para ver de quién se trataba pero al mirar el número no supo quien era. Salía un simple hola en la pantalla del wass.
- Hola- escribió Olivia antes de darle a bloquear número. Lo primero la educación.
- Nos conocemos?
- Creo que eres Olivia, me equivoco?
- Si, y tu quien eres?
- Soy Diego
- El hijo de Tomás?
- Si
- Me preguntaba si querrías ir a tomar algo conmigo. Tengo algo que contarte.
     Olivia si quedó sin habla. ¿Es el mismo chico que hacía unas horas no le había dirigido la palabra en la tienda y que además que la había mirado de malas formas? ¿Qué moscas le había picado y como es que tenía su teléfono?
- Vale, cuando y donde?
- Mañana por la mañana en el puerto, frente a la estatua de Giuseppe.
No tenía ni idea de a qué estatua se refería pero su madre seguro que sí que lo sabía así que no le preguntó más.
- De acuerdo. Nos vemos entonces
- Adeu
- Adeu.
     Olivia se quedó mirando el móvil sin reaccionar y vio la foto de perfil de número que la acababa de enviar los mensajes. No había equivocación alguna, era el mismo chico maleducado de la librería. Con el ceño aún fruncido le dio a guardar número en la agenda y se quedó sin saber qué poner en nombre completo. Sabía que era Diego pero ¿el apellido? No tenía ni idea y no le iba a preguntar a su madre porque le interrogaría y no tenía ganas de hablar de un chico insulso que le había enviado un mensaje sin haberse conocido antes. Decidió entonces poner Diego La Red, que era el nombre de la librería y asunto zanjado. Mañana ya sabría que diantres quería contarle aquel chico y si valía la pena contárselo a su madre o no.
     Devil apareció por la puerta de la cocina ladrando y Olivia suspiró aliviada al ver que no había salido con la lluvia. Se agachó para acariciarlo y el perro se sentó y babeó la cara de Olivia. ¿Nos íbamos a quedar con Devil también? Miró a su madre sin saber lo que estaría pasando por su cabeza. Recordó entonces que el móvil de su abuela estaba en su cuarto cargándose, seguramente ya lo habría hecho. Corrió escaleras arriba seguida de Devil.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Reseña Sueños de piedra






Sueños de piedra
Iria G. Parente
Selene M. Pascual
Nocturna Ediciones
573 páginas
16,50 euros









 Resumen:

    La historia transcurre en Marabilia, en concreto en la ciudad de Silfos. Una joven prostituta, llamada Lynne, harta de las vejaciones diarias de su profesión decide acabar con esa vida y huye de la ciudad. Durante el camino conoce a Arthmael, un joven príncipe que ve peligrar su corona a manos de un hermanastro con mayor capacidad para llevar el reino. Ambos protagonistas, junto a un aprendiz de mago irán en busca de sus propias aspiraciones para conseguir lo que más desean en la vida.

Opinión

     La historia que estas dos jóvenes escritoras me ha sorprendido gratamente. No sabía realmente lo que me iba a encontrar con ellas porque es la primera vez que leo uno de sus libros, y siendo literatura juvenil tampoco tenía muy claro si me iba a gustar.
     Me ha gustado la historia porque es el crecimiento personal de unos personajes que luchan por hacerse una vida mejor en el reino en el que viven. Son los derroteros de un príncipe, una prostituta y un mago, algo poco común en los libros juveniles. La parte más interesante, a mi parecer son los pensamientos de Lynne, la prostituta, que habla de la vida que ha llevado hasta entonces, de sus padecimientos.  Y la relación que se va creando entre los tres personajes a medida que van viajando también es muy interesante además de divertida. Tiene, pues, el libro un buen desarrollo de personajes creíbles y bien llevados en una historia entretenida y llena de aventuras. Eso si, me ha parecido que había momentos en que se extendían demasiado y había pasajes que me han parecido algo tediosos 
    Está escrita en primera persona por Lynne y Arthmael, que se va intercalando por capítulos con el nombre de ellos.
   No me voy a extender mucho en esta reseña porque ya hay infinidad de ellas en la red y seguro que mucho más explícitas que la mía. Sí que quería hacerla porque ha sido la última lectura que he tenido y ha sido un lectura divertida, fresca y adictiva (casi siempre).
     Mi valoración personal es de un 4 sobre 5. 
      

martes, 7 de noviembre de 2017

El geko de piedra 6

   
 Volvieron a aparcar en el centro del pueblo. Habían decidido que Leonor haría la compra  pero dejaría  las bolsas en la tienda y luego volverían a cogerlo todo para meterlo en el coche. Mientras Olivia quería aprovechar para explorar por sí misma el paseo marítimo. Se dieron un beso y d quedaron en verse en la librería.
     Olivia caminó hasta el paseo marítimo. Eran casi las once de la mañana y ya había gente en la playa colocando sus sombrillas y acomodando sus toallas. Decidió descalzarse y entrar en la arena para acercarse hasta el mar. La arena aún no estaba caliente pero el sol ya comenzaba a caletarla y estaba tibia bajo sus pies. Le gustaba mucho caminar sobre ella y siempre que podía lo hacía en su ciudad pero había demasiada gente. En cambio allí la playa era tan ancha que toda la gente estaba bastante alejada del paseo marítimo y había un buen cacho hasta llegar a la orilla.  Tras dejar atrás las plantas que crecían  en la arena junto al paseo y caminar un rato llegó hasta la orilla y el agua tocó sus pies. No estaba tan fría como hubiera imaginado pero sintió un escalofrío y decidió caminar unos metros por la orilla hasta llegar a las rocas. Una brisa marina acarició sus mejillas y respiró con profundidad aquel aroma tan tranquilizador que tan bien conocía y que tanto amaba. Estaba en un lugar extraño y sin embargo no se sentía descolocada por ello, más bien notaba algo familiar en el pueblo, como si ya hubiera paseado por sus calles o visto a aquellas personas. Era una agradable sensación.
     Cuando llegó hasta las rocas decidió volver al paseo marítimo y se sentó junto a un banco de cara al mar hasta que se le secaron los pies y pudo quitarse el exceso de arena. Sabía que le molestaría un rato pero no importaba, el paseo había valido la pena.
     Caminó varias calles bastante empinadas hasta llegar a lo alto del pueblo, donde se encontraba la parte más antigua de la misma . Se paró junto a una balaustrada de piedra a contemplar el mar. Estaba bastante habituada al mar porque en la ciudad donde vivían también había pero el tono de aquella parte del mar le resultó distinto. Era más azulado, más limpio.Luego aprovecharía a bajar hasta la cala cerca de la casa de su abuela, donde le dijo su madre que allí habría poca gente o ninguna. Sería más tranquilo y aprovecharía para llevarse un libro y leer. Olivia dejó la balaustrada y se adentró en una pequeña calle sin salida y allí  encontró la librería.  Se llamaba “Librería La Red” . Entró con algo de timidez dentro y el tintineo de una pequeñas campanas anunciaron su presencia en el local.
-Buenos días- exclamó una voz al final de la tienda
- Buenos días- dijo Olivia mirando hacia la dirección de la voz. Enseguida vio que se trataba de un hombre de unos cuarenta años, moreno con algunas canas, gafas con montura de pasta fina de color negro y la cara redonda con una barba incipiente. Era alto, mediría un metro ochenta. Vestía con un polo azul marino y unos tejanos desgastados. Se acercó hasta ella con una radiante sonrisa de bienvenida dejando un montón de libros por colocar dentro de una cajas de embalaje.
- No eres de por aquí ¿verdad?- dijo entrando dentro del mostrador.
- No, soy la biznieta de Blanca Méndez
- Ah, claro. Siento mucho lo de tu abuela- el rostro del hombre cambió por completo y se tornó serio .
- ¿La conocía?
- Si, era una asidua lectora y se pasaba por aquí todos los lunes para ver lo nuevo que llegaba. Era una mujer encantadora. Todos la queríamos mucho.
- Yo no la conocí pero he visto su colección de libros y es impresionante. Llenan toda la sala de estar. Me ha llamado mucho la atención.
- ¿Y porqué no has escogido uno de los libros de tu abuela en vez de comprar uno aquí?
- Buscaba un libro en particular y no creo que mi abuela lo tenga
- Te sorprendería la increíble variedad de libros que compraba. Pero bueno, tampoco los compraba todos. También se dedicaba a cuidar de su jardín así que no se pasaba todo el día leyendo- dijo volviendo a sonreír- ¿Qué libro buscas entonces?- el hombre sonrió y Olivia pensó que era una sonrisa franca.
- Si, se titula El mar de las algas Yakin de Andrea Maliesis. Es de la editorial Mamparo pero me gustaría mirar alguna otra cosa.
- Lo siento pero ése no lo tengo aún pero mira a ver si encuentras alguna otra cosa que te llame la atención.
     Desde fuera de la tienda la entrada no te daba a entender que fuera un local muy grande pero en cuanto entrabas te sorprendías. Tenía altos techos por lo que la sensación de agobio de otras librerías al tener tantos libros acumulados no existía. Las paredes estaban decoradas con motivos marineros, redes, arpones y fotografías de barcos y marineros en plena faena. Después de mirar las fotos Olivia comenzó a buscar en las estanterías otros libros que le llamaran al atención y fue hasta la estantería de fantasía y ciencia ficción. Tocó el lomo de varios ejemplares y vio uno de color verde oliva titulado El Recetario de Dimas Swarf, de Amelia Monreal y lo cogió para ojearlo. De pronto escuchó la campanilla de la entrada de la tienda y se giró para ver quién había entrado. Se trataba de un chico de su misma edad que saludó al tendero y se metió dentro del cuarto del fondo de la tienda. Olivia pensó que debía de tratarse de su hijo. Enseguida entró una segunda persona y sorprendida vio que se trataba de su madre. Dejó el libro de Amelia en el mostrador y se acercó hasta su madre.
- Mamá- exclamó Olivia- ¿ya has terminado de comprar?
- La tienda de la señora Pepa abre dentro de media hora así que he pensado en venir yo también a mirar libros.
     Olivia miró a su madre pero ésta le resultó extraña ya que parecía nerviosa y miraba hacia el interior de la tienda algo incómoda.
- Hola Tomás- exclamó Leonor mirando al tendero.-hace mucho tiempo...
- Hola- Tomás se acercó hasta ellas y le plantó dos besos en las mejillas a Leonor- así que esta es tu hija Olivia.
- Si- Olivia miró a su madre con mayor detenimiento y se percató de que su labio inferior temblaba ligeramente. Eso la sorprendió porque sólo se ponía así cuando estaba nerviosa o se enfadaba con ella. Tomás era el que la ponía en aquel estado. Pepa había comentado que ellos dos habían sido novios hacía años ¿era ese el motivo por el cual su madre se comportaba así?
- Salgamos fuera y hablaremos un poco. Un momento- Tomás se marchó hasta el interior de la tienda y salió con el muchacho que tendría la misma edad que Olivia-  Este es Diego, mi hijo
- ¿El hijo de Teresa?
- Si
- ¿Y qué tal está ella?
- Lo último que supe de ella era que estaba viviendo en Madrid
- ¿Os divorciasteis?.
- Si hace unos ocho años, pero vayamos fuera. Creo que tenemos bastantes cosas que contarnos- Leonor y Tomás se marcharon dejando solos a sus dos hijos en la tienda.
     Diego le dio la espalda a Olivia y sin hacerle el menor caso fue hasta la pila de libros que su padre había estado arreglando y continuó su trabajo. La muchacha lo miró perpleja mientras se alejaba a la otra punta de la tienda. El chico tenía el semblante un tanto arrogante. Era moreno, de un metro setenta y , al igual que su padre, llevaba unas gafas pero éstas eran de montura negra y fina de metal. También tenía un montón de pecas en las mejillas y sus ojos eran azules. Era atractivo, no cabía duda pero su actitud tan arrogante le había dejado más bien fría. Decidió entonces continuar mirando en las estanterías cuando un pitido procedente de su bolso la sobresaltó. Sacó su móvil y lo desbloqueó pasando su dedo sobre la pantalla táctil. Tenía un mensaje de Sandra:
- “Hola, que tal te va por tierras extrañas?- iba acompañado de un emoticon burlón. Olivia miró a Diego que seguía revisando unos papeles en el mostrador y comenzó a teclear su móvil.
- Por esos lares bien, es un lugar bastante chulo. Tenemos playa y la casa no está nada mal. Lástima que no estés aquí. Ahora estoy en una librería.
- Tú y tus libros (emoticón de burla) Esta tarde quedo con Toni, ya te contaré.
- Tony? No me habías dicho nada. No decías que te caía mal?- emoticón interrogante
- Ayer nos encontramos en una cafetería del puerto y comenzamos a charlar. Hemos quedado para estar tarde.
-
- No dejes de contarme y espero te vaya bien.- Olivia le mandó un emoticón de beso y volvió a guardarse el smartphone en su bolso, con cuidado de que estuviera bloqueado.
     Olivia se acercó hasta el mostrador y buscó con la mirada a Diego, que había comenzado a poner unos libros en sus respectivos sitios.
- Perdona- le llamó Olivia- ¿Podrías cobrarme?
     Diego la miró con mala cara pero dejó lo que estaba haciendo y se acercó hasta el mostrador, tecleó en la máquina registradora y pasó el lector el libro que había cogido Olivia.
- Serán 16 euros- exclamó serio mientras hurgaba en el interior del mostrador-  si quieres por dos euros más tenemos estas bolsas de tela de la tienda.
     Olivia observó la bolsa que era azul marina y con un dibujo de una red blanca extendida y un libro debajo de ésta, y el nombre de la tienda debajo. Era chula así que asintió y el chico metió el libro dentro de la bolsa. Diego pasó el lector por un papel que tenía pegado en la máquina registradora y que sumó dos euros a su cuenta.
     Olivia sacó de su monedero un billete de 20 y se lo dio. El chico lo cogió sin mirarla y tecleó en la máquina registradora para cobrarle  
- Gracias- dijo Diego y acto seguido se volvió hasta los libros que había estado colocando.
     Olivia pensó en lo estúpido que parecía trabajando de cara al público porque no la había mirado ni una sola vez mientras la estaba cobrando, y era de muy mala educación. En ese momento entraron su madre y Tomás todo sonrisas.
- Nos vamos Olivia- dijo Leonor sonriendo.
- Claro mamá. Ya he comprado un libro- la sonrisa de su madre le dio a entender que se lo había pasado muy bien hablando con Tomás.

sábado, 4 de noviembre de 2017

El geko de piedra 5

 
Olivia se levantó aquella mañana con una incómoda sensación en los pies. Abrió los ojos y miró para ver de qué se trataba. Devil, el perro de su bisabuela descansaba sobre la cama apretujado contra sus piernas. Era un pastor catalán, de pelaje negro abundante de cinco años de edad. A su madre Leonor no le sorprendió que fuera de esa raza y se sintió algo más tranquila de que no hubiera sido como Twin, el último perro que había conocido de su abuela, un enorme terranova que acompañaba a Leonor a todas partes de cachorro. Un pastor catalán era muy común por la zona aunque no fuera un pueblo ovejero sí que les gustaba mucho tener esa raza por allí.
     Olivia se incorporó y cogió su móvil de la mesilla de noche para ver si tenía mensajes pendientes. Nada de nada. Entró en Twitter y decidió hacer una foto a Devil y lo twitteó con la frase de “Devil duerme a mis pies”. Se levantó de la cama con sumo cuidado para no despertarle. El animal gruñó ante el repentino movimiento del colchón pero en vez de abrir los ojos se arrebujó más contra sí mismo y siguió durmiendo. Cogió ropa limpia que tenía en la maleta abierta y salió de su habitación.     El pasillo ya tenía luz proveniente del gran ventanal principal y Olivia pudo ver, con mayor detenimiento que el suelo era de parquet gris, y como les dijo Pepa tendría poco más de dos años, porque su abuela había hecho algunos cambios en la casa, como las puertas, suelos y molduras de las ventanas, ahora eran todas blancas. Iba descalza y era agradable pisar aquel suelo de madera. En su piso el suelo que tenían era de viejas baldosas moteadas que tendrían más de cincuenta años. Llegó hasta el cuarto de baño que se encontraba al lado del cuarto donde su madre había decidido dormir. La planta de arriba constaba de cuatro habitaciones, tres de invitados y una de su abuela que tenía lavabo propio.
     Pepa también mencionó a un antiguo amigo de Leonor, Tomás, que había heredado la tienda de libros de su padre y ahora la llevaba junto a su hijo de dieciocho años Diego. Olivia se enteró de que su madre había tenido una relación con el tal Tomás cuando era joven y que también había roto con él. Nunca se había llegado a plantear que su madre pudiera haber sido joven como ella, pero así había sido. Había pasado muchos veranos en Coralia junto a sus padres, justo antes de que se separaran, y su abuela Blanca. Leonor nunca le había mencionado nada al respeto, sólo que sus abuelos se separaron de mutuo acuerdo cuando ella era adolescente y se había ido a vivir con su madre a un piso de Barcelona en alquiler. Luego, Leonor se había casado con Joan, el padre de Olivia y justo cuando ella nació su padre murió en un accidente de coche. Sabía que tenía una bisabuela en un pueblo costero porque su madre se lo había dicho de pasada pero no la había mencionado apenas y ella tampoco había sentido un interés especial por ello.
     Olivia se dirigió al cuarto de baño del segundo piso. Era muy grande, con una gran bañera de porcelana blanca de estilo victoriano. Al lado contrario también había una pequeña ducha con mampara de vidrio templado que llegaba hasta el sueño y que había sido colocada recientemente. Olivia se quitó el pijama, se recogió su pelirojo pelo enmarañado en una coleta alta y se metió en la ducha. Tenía termostato incorporado, y tras pasarse unos segundos ajustando la temperatura, ni muy fría ni muy caliente, el chorro de agua cayó sobre su cuerpo despertándola de golpe. Una vez se hubo restregado con una esponja que habían traído de casa, al igual que los champús,salió de la ducha y cogió una toalla de playa que su madre había colocado el día anterior allí. Volvió a su cuarto, Diablo aún dormía así que con cuidado sacó unos tejanos cortos, un sujetador blanco y una camiseta de tirantes también blanca. Se calzó con unas Converse negras y bajó las escaleras que llevaban hasta el recibidor de la primera planta pero en vez de entrar en la cocina volvió a la sala de estar. Quería mirar más de cerca los libros porque la noche anterior no había tenido tiempo entre la cena y la charla con Pepa de echar un vistazo, que al final había decidido quedarse a cenar con ellas. Algunos de los ejemplares eran bastante viejos porque sus lomos así lo indicaban pero había muchos nuevos. Tenía, sobre todo, novelas de todo tipo. Así por encima pudo ver a Ken Follet, Almudena Grande, Javier Reverte pero lo que más le llamó la atención fueron las novelas de ciencia ficción que tenía y no eran pocas: Philip K. Dick, Asimov, Orwell, H.G. Wells, Herbert, Scalzi e incluso se sorprendió encontrar un ejemplar de El despertar del Leviatán de James S. A.Corey, un libro que ella mismo había leído y que le había encantado, y que apenas tenía unos años. Su abuela había sido una gran lectura y sentía que era algo que las podría haber unido si se hubieran conocido. Su madre tendría que haberla llevado a conocer. Empezaba a pensar que allí se escondía algo más gordo de lo que su madre le estaba contando. Algo sobre los cojines bajo la ventana llamó la atención de Olivia. Se acercó hasta ellos y descubrió un móvil. Se trataba de un Nokia Aqua  de no más de tres años y pulsó la pantalla para ver si se encendía. No era de ella ni tampoco de su madre y pensó que podía ser de su abuela. La batería estaba casi al mínimo y antes de que pudiera apagarse y ser imposible encenderlo sin la clave corrió hasta su cuarto y lo enganchó a su propio cable y el aparato dio un pitido y comenzó a cargarse. Decidió que lo mejor era usarlo cuando estuviera del todo cargado así que, con las protestas de su barriga, bajó de nuevo después de mirar a Devil que seguía dormido emitiendo suaves ronquidos. 
    La cocina era bastante grande, con muebles blancos de moldura fina, una encimera de mármol gris oscuro y una mas redonda junto a una ventana que daba al patio trasero de la casa con un pequeño jardín que Olivia pensó que su bisabuela había cuidado con esmero y plantado algunas hortalizas. Toda la estancia parecía haber sido remodelada no hacía mucho, al igual que el baño de arriba. Su madre había esperado encontrarse con una antigua casa cayéndose a pedazos, con cañerías estropeadas, viejos muebles carcomidos o alfombras desgastadas y llenas de polvo, pero en vez de eso tenían gas natural y todos los electrodomésticos nuevos.
-Buenos días- exclamó su madre nada más ver aparecer a su hija por la puerta.
-Buenos, mamá -Olivia cogió una taza de la despensa de la derecha y cogió el brick de leche que su madre ya había puesto sobre la mesa, se dirigió al microondas y metió la taza dentro.
-¿qué plan tenemos para hoy?- dijo sentándose frente a su madre y echándose unas cucharadas de cacao en la leche.
-Tenía pensado ir al pueblo para comprar comida para varios días, productos de limpieza y algunas otras cosillas que necesitaremos. Bajaremos en coche por no tener que subir cargadas con las bolsas hasta aquí.
- Si, debe de haber un kilómetro hasta el pueblo ¿Porqué tu abuela tenía una casa tan alejada
de los campos. Sus padres eran de Villa Marina pero ellos prefirieron alejarse un poco del bullicio del pueblo.
- ¿Bullicio? Pero si ahí solo deben de vivir doscientas personas como mucho.- dijo sin comprender.
- Tú estas acostumbrada a vivir en una gran ciudad y para ti un pueblo no representa mucho jaleo, pero has de saber que tus bisabuelos se casaron sin el consentimiento de sus padres y para alejarse de las habladurías prefirieron marcharse y dedicarse al cultivo.
-¿Puedo ir yo a la biblioteca del pueblo mientras tú hacer las compras? Luego te ayudo a cargarlo todo.
- Aquí no hay biblioteca, lo siento pero tienes una librería.
- Ah si! La de tu amigo
- ¿Pero no tienes libros suficientes aquí? Ya has visto que tu abuela tiene una buena colección.
- Lo se, pero el libro que quiero lo editaron hace un par de semanas y no está ahí.
- Entonces me parece bien.- Olivia sabía que su madre no le decía nunca que no cuando le pedía libros nuevos, y eso que nunca andaban bien de dinero. No obstante intentaba no pedir apenas. Otra de sus opciones era su ebook y en muchas ocasiones compraba libros electrónicos que eran más económicos, aunque a ella le gustaban más lo de papel.  Luego estaba la biblioteca que no estaba lejos de su casa pero no siempre encontraba con los quería. Era una forofa de la lectura.
- Pues ya tenemos plan- dijo Olivia mientras se terminaba las tostadas con mermelada y mantequilla.
- Después de recoger toda la cocina Olivia subió hasta su nuevo cuarto y tras comprobar que el móvil de su abuela seguía cargandose metió el suyo en su bolso tejano y volvió a bajar.
- ¿Vas a peinarte esos pelos Olivia?- le dijo su madre cuando vio el moño que se había echo antes de entrar en la ducha y que ni siquiera se había peinado. Olivia se miró al espejo y se dio cuenta de que  estaba bastante alborotado. Su madre le sacó un peine de puas de su bolso y Olivia se deshizo el moño y comenzó a desenredarse el cabello, mientras su madre había ido a la cocina para llenarle el bol de comida a Devil y dejar la puerta de atrás abierta por si quería salir a la calle.
- ¿Mejor?- exclamó Olivia con otro moño algo más arreglado pero con algunos rizos cortos fuera del coletero. Su madre la miró con cara de resignación y sonrió.
   - Adelante pues- exclamó Leonor con una sonrisa en la cara.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Lecturas de octubre



Grandes lecturas las de este mes también. Las puntuaciones ya sabéis que es a nivel personal como una lectora más y lo que a mi me parece esa puntuación a otra persona le parece otra, así que es algo relativo.
Vienen cuando hace frío de Carlos Sisí
Farishta de Marc Pastor
Esclavas de la muerte blanca de Luis Guillermo Del Corral
La guera de Calibán de James S.A. Corey


Farishta (4 sobre 5)


     Farishta es una niña huérfana afgana, adoptada por un militar ruso en los años 80, en la adolescencia, pierde de nuevo a sus padres en un accidente de avión. Se instala en París hasta que le ofrecen un trabajo en el complejo Sánnikov, una especie de resort turístico en las islas Clarke de la Polinesia Francesa, consistente en atender las necesidades de las familias alojadas allí, cada una en una pequeña isla. Con el joven Manse Melville, el guía del complejo, vive una apasionada historia de amor (y sexo), y al mismo tiempo se adentra en los misterios que encierra el lugar ¿Por qué esas familias están viviendo alli, apartadas del mundo? ¿Qué les ocurrió a las chicas que la precedieron en su puesto? ¿Qué es la empresa Yefremov-Strugatski? Farishta no sabe en quien confiar y menos aún cuando nota una presencia en los alrededores de su cabaña. Alguien la acecha.


Vienen cuando hace frío (4 sobre 5)



     La crisis económica azota Estados Unidos. Joe Harper acaba de perder su empleo y, con el poco dinero que le queda, decide abandonar Baltimore y mudarse a la cabaña que su abuelo, el mítico Cerón Harper, le dejó en herencia cerca de Sulphur Creek, en las montañas de Canadá. Es un lugar remoto y aislado, ideal para vivir con poco dinero mientras espera a que todo mejore.


La cabaña está prácticamente en ruinas, pero Joe no se desanima. Reconvertido en pionero, arregla el tejado, repara con tablones el porche y consigue hacerla habitable. Casi enfebrecido por el cansancio, se siente vivo.
Para su sorpresa, pronto descubre que Sulphur Creek se vacía durante los duros meses de invierno. Con cualquier excusa, los lugareños abandonan el pueblo temporalmente. Un hecho curioso, que Joe atribuye a las extremas temperaturas, pero que parece adquirir otro significado cuando uno de sus vecinos le advierte: «No pase aquí el invierno. Ellos vienen. Vienen cuando hace frío».


Esclavas de la muerte blanca (3 sobre 5)



     Un pequeño pueblo es atemorizado por una terrible banda de moteras. Se hacen llamar las Furias y su superioridad numérica y su fiereza las convierten en el terror de Torres del Conde. Por si esto fuera poco, una mano oculta las dirige y las utiliza para enriquecerse de forma ilícita, La joven Aurora se cruza con ellas mientras están cometiendo una atroz agresión. Al impedir que lleven a cabo un brutal asesinato, las Furias la declaran como su enemiga pública, intimidándola al principio y atentando contra su vida después. Y han cometido un grave error. Han desatado a una fuerza de la naturaleza. Han despertado a la Dragona de Obsidiana.


La guerra de Calibán (5 sobre 5)


     No estamos solos. En Ganímedes, asolada por la guerra y fuente de recursos de los planetas exteriores, una marine de Marte asiste a la aniquilación de su pelotón a manos de un supersoldado monstruoso. En la Tierra, una política de alto rango hace todo lo posible por evitar que vuelva a estallar una guerra interplanetaria. Y en Venus, una protomolécula alienígena se ha hecho con el planeta y desencadenado una serie de cambios misteriosos y muy significativos que amenazan con extenderse por el Sistema Solar.
     En las profundidades del espacio, James Holder y la tripulación de la Rocinante, han mantenido la paz en nombre de la Alianza de Planetas Exteriores. Cuando aceptan ayudar a un científico a buscar a su hija desaparecida en Ganímedes, el futuro de la humanidad pasa a depender de que una sola nave consiga evitar una invasión alienígena que tal vez ya haya comenzado.